CARNE, SUDOR Y VÉRTIGO: La Rabia Lúcida

Sin máscaras. Sin el tono forense ni la armadura estratégica de ARK. Este no es un análisis del sistema, es una confesión del hombre que lo observa. Un texto crudo y visceral sobre la fatiga de sostener la lucidez en un mundo que finge, escrito desde la honestidad brutal de quien también tiene miedo.

SEÑALES - SPARKS

2/5/20262 min leer

el mundo no se cae.

se suelta.

y uno piensa que aún sostiene

pero pisa y la tierra se mueve

y duele en las manos, en los pies, en los ojos

me levanto

me lavo la cara

el café quema la lengua

la luz entra por la ventana y me marea

el aire huele a ciudad y a nada

los hombros pesan

el estómago arde

el corazón golpea pero no alcanza

y pienso: todo esto es mentira

todo esto está hecho para que parezca que funciona

pero no funciona

no para mí

no para quienes vemos antes

sentimos antes

pagamos antes

callé

mucho

no por paciencia

no por valor

por miedo

miedo a quedarme fuera

a perder cuerpo

trabajo

casa

dignidad

porque quedarse fuera da vértigo

porque nadie enseña cómo sostener la lucidez sin romperse

y yo estoy roto de todos modos

pero lo sostengo

me sostengo

porque no hay otra

las reuniones

las cenas

los hoteles

los viajes

la gente riendo

y yo sintiendo cómo todo adentro se derrite

como gelatina que no vuelve a ser dura

el cuerpo no negocia

el cuerpo pasa factura

el sueño no llega

el café no alcanza

el estómago quema

los hombros crujen

y aun así camino

como un idiota

como un héroe sin capa

como un animal cansado que no deja de correr

el mundo pide adaptación

“sé flexible, resiste, no te quejes”

palabras bonitas

para decir: aguanta, trágate todo, desaparece en silencio

y no

aguantar no es vivir

nunca lo fue

hay rabia

no violencia

rabia lúcida

rabia contra la estupidez organizada

contra los sistemas que premian la mediocridad y castigan la claridad

contra los que llaman normalidad al dolor

contra la rutina que destruye y nadie lo nota

contra todos los que venden consuelo como triunfo

y tú, si sigues aquí, sabes de qué hablo

sientes grietas

cansancio

miedo

te reconoces

hay luz

no afuera

no en pantallas

no en palabras bonitas

en tu lucidez

en la decisión de no traicionarte

en la conexión mínima

en la palabra dicha

en la mirada compartida

en la honestidad brutal

no hay héroe

no hay consuelo

no hay manual

solo sostenerse

respirar con tus propios medios

tus límites

tu miedo

y eso, amigo, hermana, eso es épico

el frío de despertar solo

la habitación vacía

el olor de la ciudad que te corta los pulmones

las reuniones donde todos fingen

y tú sabes

las manos sudadas

el café que quema

el viento que corta

las noches donde lloras sin que nadie lo sepa

no hay metáforas

solo carne

sudor

vértigo

honestidad

algunos lo llaman crisis

otros destino

a mí me da igual

hay personas

no muchas

que funcionan así

ven antes

sienten antes

llegan agotadas a lugares donde otros aún están cómodos

y siguen vivos

no es don

no es maldición

es forma de estar vivo

te he mentido

te dije “yo también tuve miedo”

y te mentí

porque yo, amigo, hermana, también TENGO miedo.